29 de septiembre de 2012

Lluvia




Lluvia

Lluvia mira por la ventana las primeras gotas de la mañana caer. Hace frío y ella lo combate con una chaqueta de su padre y una taza de chocolate. Sus uñas mordidas y su rimel corrido indican que no está bien. Se siente sola pero no pide ayuda. Su objetivo de la semana es acostumbrarse a vivir así hasta el punto que lo prefiera. Últimamente todo el mundo le cae mal, hasta ella misma.

“Buenos días, pequeña”, se dice para sí imitando la voz de aquel que se lo solía decir. Se termina la taza y se mira el espejo. Se le ha quedado un gracioso bigote de chocolate. No se lo limpia. Se tumba de nuevo en la cama y cierra los ojos.

La soledad cada día le gusta más.

25 de septiembre de 2012

Me dejaste rara




Me dejaste rara

   Camino. Uno, dos, tres. Mis pies van solos. El mismo olor a calles mojadas suena en mi cabeza, el mismo tic-toc de reloj de pulsera retumba en mis frágiles huesos. Busco un árbol solitario para que ambos podamos hacernos compañía. Todo me trae recuerdos y como sonrío, significa que son buenos.
   - Hola.
   Levanto la vista, es él. Sus converse siguen igual de sucias y su pelo igual de rizado. En cambio sus ojos tienen un brillo diferente. Quizás está enamorado, enamorado de verdad. Sonrío y simplemente contesto:
   - Hola.
   Él me devuelve la sonrisa mientras tuerce la boca, siempre lo hacía y por lo que veo lo sigue haciendo. Sin preguntar se sienta a mi lado. Me observa. 
   - ¿Qué estás leyendo?
   - Orgullo y prejuicio, por tercera vez.
   Se ríe. Me río.
   - Hacía tiempo que no te veía por aquí.
   Me gustaría contestarle que no volví porque aquel césped me olía a demasiados besos y que preferí huir del dolor. Pero en cambio, me limito a no dar detalles.
   - Tampoco lo he echado en falta, he encontrado otros lugares.
   - Y has conocido a otra gente.
   - Igual que tú.
   El momento se destensa al segundo, nos echamos demasiado de menos para discutir. Él se levanta, mira hacia su grupo de amigos y seguidamente me dice:
   - Me alegra verte por aquí, espero que vuelvas a coger esta costumbre.
   Se va. Cierro los ojos. Respiro. El corazón me va a trescientos cuarenta y siete latidos por segundo. Me deja rara.