La chica que vigila las
carteras
Su problema es que no se
implica en la vida, en general. Simplemente, se encuentra apartada, mirando a
los demás. Retiene información pero no participa. No suele ser la chica a la
que eligen. Y si lo hacen, sale corriendo. Su amor no está venta y mucho menos
en alquiler. Es un amor en ruinas, no merece la pena pagar por él con caricias
o bienes de ese estilo. Demasiado tímida incluso para regalarlo a cualquiera que le guste trasnochar. Quizá sea una chica de locuras, pero de locuras a
pequeña escala y muy suyas. También suele ser la chica con la que puedes pasar
un buen rato de risas en un banco, pero no desearías despertarte a su lado
todas las mañanas. Porque ha perdido la cuenta de las veces que le han dicho
“eres la mejor” pero los te quiero puede contarlos con los dedos de una mano.
No le disgusta su forma de
ser ni como le hacen frente las personas de su alrededor, aunque un poco más de
valor para hacer caso al conocido Carpe Diem no estaría mal. Nick Miller dijo una vez:
“si todo el mundo va a la playa y se tira al agua, yo me quedo vigilando
las carteras”. Y esta frase podría ir perfectamente escrita en su ADN.


