27 de octubre de 2012

Frío.



Frío

Era una tarde de sábado, hacía frío y su corazón estaba perdido. Estaba demasiado débil para salir de las sábanas. Le gustaba demasiado la oscuridad para subir la persiana. Sin embargo, no tenía ganas de llorar. No, no estaba triste. Sentía rabia, mucha rabia. Y para combatirla, cantaba. Cantaba cualquier canción que pasaba por su cabeza. Cantaba bajito, cantaba fuerte. Cantaba mal, muy mal. Pero su voz estaba llena de sentimientos. No era capaz de llamarle y decirle la verdad, así que había aprendido a expresarse así.

Se sentía culpable y la peor persona del mundo. Buscaba la marcha atrás del tren que había tomado pero por más que lo intentaba, no era lo suficiente valiente para darle a los botones adecuados. Tenía frío, mucho frío. Quiere cambiar, quiere mejorar, quiere poder ser aquella que nunca será. Seguía teniendo frío. Los recuerdos le pesan demasiado. Demasiado esfuerzo para desterrarlos. Quiere cambiarlo de lugar. Quiere que ya no sea imprescindible, quiere que sea únicamente una fotografía vieja.

Su cuerpo tiembla al son de sus canciones, las sábanas no le dan el calor que necesita. Muere en cada segundo que pasa, muere en cada nota que canta. Sigue cantando mal. Sigue teniendo frío. Sigue echándole de menos.


19 de octubre de 2012

Pedacitos de mi.



Pedacitos de mi

Hoy he decidido cambiar el formato de lo que suelo escribir en este blog. Voy a dejar a un lado la imaginación y voy a dar lugar a una tormenta de pedacitos de mí.

No sé si es el estrés o la inseguridad que he sentido en las últimas semanas, pero de alguna forma necesitaba escribir para encontrar la tranquilidad en mi interior y si no lo hacía tarde o temprano, iba a explotar.

Ahora mismo estoy en una fase rara, no sé donde voy ni a donde quiero ir, siento que no estoy aprovechando cada momento y que no aprovecho mis capacidades. Y tampoco sé si he hecho bien en estudiar psicología, ahora mismo no tengo nada claro que quiero estar haciendo dentro de diez años. Y mentiría si dijera que no tengo ni idea porque ando perdida por el laberinto de la vida, porque si lo sé pero no creo que me beneficie decirlo.

Es una especie de crisis de identidad. Me cuestiono cada minuto si hago lo correcto y cuando la respuesta es no, la tortura en mi interior es matadora. Nunca he estado al cien por cien contenta conmigo misma, pero en cosa de un año he mejorado, he aprendido a quererme, no del todo, pero sí mucho más que antes.

Realmente no sé con que objetivo estoy escribiendo todo esto, son ideas sueltas que necesitaba plasmar y aquí están. Y tampoco sé porque lo hago público. Solo espero que no os haya robado mucho tiempo. Gracias por leer mis tonterías.

9 de octubre de 2012

Piel con complejo de sábanas.




Piel con complejo de sábanas

La alarma suena. Ninguno de los dos hace el mínimo esfuerzo para desconectarla. Nuestros cuerpos están tan bien juntos que nuestra prioridad es no cambiar la postura. Su respiración juega con mi pelo, mis latidos acompañan su mano. Nos sincronizamos para abrir los ojos y sonreír a la vez. No mencionamos palabra alguna, nuestras miradas saben comunicarse solas. 

Se levanta y va hacia la cocina. Yo decido quedarme un poco más entre las sábanas. Estas huelen a él y este olor me hace sentir bien. Y no hace ni diecisiete segundos desde que se ha ido y ya le hecho de menos. Le escucho cantar a lo lejos y estro me tranquiliza. Canta fatal, ¿pero que más da? Todo lo que viene de él suena bien.

Me levanto y miro el móvil. Unos cuantos whatsapps, los leeré a después. Me acerco a la cocina y le beso. Él se aparta en el momento que nuestros labios se rozan, le encanta dejarme con las ganas. Me río y le amenazo con vengarme. Cojo la taza que le regaló su madre y me bebo su café con leche. Sonríe, me mira a los ojos y me dice:

- Me acuerdo que cuando te conocí me dijiste que no te gustaba atarte a un hombre. Que eras de ir más a tu rollo, que no eras cariñosa y que eres incapaz de dar lo mejor de ti. ¿Mientes muy bien o yo te he cambiado tanto?

- Simplemente no había encontrado a la persona indicada y desconocía que era capaz de todo eso. Pero si quieres soy todo eso que te dije ser y te quedas tranquilo.

Me tira una magdalena a la cabeza y me dice que no diga tonterías.