24 de junio de 2013

La chica que vigila las carteras




La chica que vigila las carteras

Su problema es que no se implica en la vida, en general. Simplemente, se encuentra apartada, mirando a los demás. Retiene información pero no participa. No suele ser la chica a la que eligen. Y si lo hacen, sale corriendo. Su amor no está venta y mucho menos en alquiler. Es un amor en ruinas, no merece la pena pagar por él con caricias o bienes de ese estilo. Demasiado tímida incluso para regalarlo a cualquiera que le guste trasnochar. Quizá sea una chica de locuras, pero de locuras a pequeña escala y muy suyas. También suele ser la chica con la que puedes pasar un buen rato de risas en un banco, pero no desearías despertarte a su lado todas las mañanas. Porque ha perdido la cuenta de las veces que le han dicho “eres la mejor” pero los te quiero puede contarlos con los dedos de una mano.

No le disgusta su forma de ser ni como le hacen frente las personas de su alrededor, aunque un poco más de valor para hacer caso al conocido Carpe Diem no estaría mal. Nick Miller dijo una vez: “si todo el mundo va a la playa y se tira al agua, yo me quedo vigilando las carteras”. Y esta frase podría ir perfectamente escrita en su ADN.

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