29 de septiembre de 2012

Lluvia




Lluvia

Lluvia mira por la ventana las primeras gotas de la mañana caer. Hace frío y ella lo combate con una chaqueta de su padre y una taza de chocolate. Sus uñas mordidas y su rimel corrido indican que no está bien. Se siente sola pero no pide ayuda. Su objetivo de la semana es acostumbrarse a vivir así hasta el punto que lo prefiera. Últimamente todo el mundo le cae mal, hasta ella misma.

“Buenos días, pequeña”, se dice para sí imitando la voz de aquel que se lo solía decir. Se termina la taza y se mira el espejo. Se le ha quedado un gracioso bigote de chocolate. No se lo limpia. Se tumba de nuevo en la cama y cierra los ojos.

La soledad cada día le gusta más.

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