2 de diciembre de 2012

Días buenos, días malos.




Días buenos, días malos

Todos tenemos días buenos y desafortunadamente, también días malos. El problema es cuando estos últimos se adueñan de tu rutina y no encuentras la forma de huir de ellos. Lees en miles de sitios que sonreír es la solución y tú pasas de esos consejos. Piensas que una sonrisa sin fundamento no es una sonrisa y entonces decides no malgastarla. Necesitas algo que despierte tu corazón y al mismo tiempo que le ponga color a tu vida, a tu historia. Quizás ese algo puede ser alguien, pero eso no depende de ti… O sí. Sabes que la belleza se basa en la actitud, en la forma de ver la vida, en una mirada que demuestre confianza. Pero el problema está en que en ti no existe esa confianza, aunque pensándolo bien, igual te equivocas y si que existe pero falta alguien que la despierte. Entonces te das cuenta que es una historia circular, que si no tienes confianza, nadie podrá amarte pero sino te ama nadie, no podrás tener esa confianza. Que fácil sería ir a la farmacia y poder comprar cápsulas de autoestima, pero lo más parecido que venden son anti-depresivos que van con receta médica y no creo que sean la mejor opción para tomarnos cuando nos sentimos como una mierda. Así que tenemos que apechugar y buscar otros medios para ser felices, para querernos y para encontrar a alguien que nos quiera. Y nunca, nunca debemos perder la esperanza. Ya se perderá ella solita cuando estemos muertos. Y recuerda, vale, quizás sean días malos, pero son días vividos en los que, aunque no nos demos cuenta, también somos felices de alguna forma.


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