13 de abril de 2013

Abril



Abril

Primavera. Todas las flores brillaban, mostraban al mundo su belleza. Todas, excepto ella. 

Abril iba caminando hacia el instituto, con la cabeza baja, cuando se dio cuenta de una cosa: estaba cansada. Cansada de no ser elegida, cansada de no ser aquella chica en la que gente se fija, cansada de estar siempre detrás. Buscó en su mochila su iPod, se colocó los cascos y puso en reproducción I feel pretty/unpretty. Modo de repetición. Las notas de esa dulce melodía sonaban una y otra vez en su cabeza. ¿Por qué había chicas que nacían guapas y con talento? ¿Por qué ella no? Las primeras lágrimas corrieron por su mejilla. Lágrimas llenas de complejos. "Estoy bien, estoy acostumbrada", se dijo a si misma.

Llegó al instituto y directamente fue al baño. Esperó que saliera la chica rubia que se maquillaba y una vez sola, se miró al espejo. Observó su flequillo desenfadado que la protegía, observó sus ojos llenos de lágrimas y así prosiguió con cada una de sus partes del cuerpo. Después, se lavó la cara. Se recogió su media melena en una coleta baja. Se volvió a mirar al espejo de aquel sucio baño de instituto.

"Mírate. Sí, esa eres tú." dijo en voz lo suficiente alta para oírse a si misma. "Es horrible esa sensación de temer al espejo, de tener miedo a la persona reflejada. A veces, me entran náuseas. Ganas de morirme. Me animo a mi misma diciéndome que ya llegará alguien a quien le guste pero pasan los meses y yo sigo igual, siempre detrás, sin nadie que me diga que le hago sentir bien. " Cerró los ojos, los volvió a abrir y se miró de nuevo. "Admito que me escondo, que no me implico en la vida. Y cada día estoy más convencida de que ese es mi problema. Construyo muros y no dejo a la gente acercarse. Si no les dejo pasar, no me conocerán. Si no me conocen, no conseguiré gustar a nadie. Y si no le gusto a nadie, volveré a sentir las náuseas otra vez. Y es un círculo vicioso del que necesito salir."

Abril respiró hondo, volvió a repetirse sus reflexiones para si misma y se prometió salir de ese maldito círculo. Quizás no hoy, ni mañana. Pero iba a escapar de él. Sonrió. Salió del baño. Entró en clase diecisiete minutos tarde.

Y es que Abril era una chica sencilla, no de esas que vas por la calle y te fijas, pero de alguna forma, era especial. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario