4 de mayo de 2013

Antes de que se oxide



Antes de que se oxide

Las personas inseguras, que les da miedo el exterior, tienden a encerrarse en una jaula. Esta jaula suele ser pequeña. Satisface las necesidades primarias, te protege del dolor, pero no deja que llegues a una felicidad plena, siempre es una felicidad vacía. Por eso, antes de que la cerradura se oxide lo suficiente para no poder abrir nunca más la puerta, tienes que salir de ese pequeño agujero. Esta salida no tiene que hacerse con pequeños pasos ya que el miedo se alargará y habrá un momento en el que volverás atrás para encerrarte otra vez en la jaula. La salida tiene que ser de golpe, como quien salta desde un acantilado al vacío, pero en vez de saltar y dejarte caer, tienes que volar hacia arriba. Subir, subir y olvidarte de la idea de que en el cielo está el límite. Subir y caer de vez en cuando un poco, para recordar lo alto que estas. Y una vez que hayas encontrado lo que para ti es la felicidad plena, mantente ahí. No quieras subir más, porque la avaricia rompe el saco y posiblemente si te elevas más de lo que debes, descenderás y la caída será demasiado fuerte.

Todos hemos nacido para volar. Hay gente que abre sus alas desde el día que nace y hay gente que muere con alas que siempre han estado cerradas. Si tú aún no las has abierto, atrévete a extenderlas, a perseguir tus sueños, a enseñarle al mundo tu precioso vuelo.

Y recuerda, en la jaula se está bien pero en el exterior... mucho mejor.

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